Mi gran problema estrogénico 10
Cuando niños, sólo tenemos claro una cosa sobre las niñas: las odiamos a muerte. Habitamos el mismo espacio, mientras jalamos sus colitas de caballo, a patada limpia o a chicle en el pelo. Son ellas las que, pese a lo citado, nos persiguen con esos besos olor a leche tibia.
Esta etapa debe ser la más sincera en cuanto a lo que realmente nos provoca el comportamiento femenino. Esa pura y natural misoginia no desarrollada es la que nos enaltece en una eterna no-sana competencia sexista. El lado maternal que desarrollan ellas, justo a una edad en la que aún nosotros no la sabemos apreciar, nos termina por ahuyentar.
El aflorar de los primeros vellitos faciales -y no faciales- en nuestro puber cuerpo, nos abre un horizonte diferente y, automáticamente, nos dejamos atrapar por ese figurÃn persecusor de nuestra niñez. Pasado unos años, y esto con la primera lesión incolora al corazón, llegan nuestras primeras frustraciones: luchamos contra nosotros para intentar respondernos la eterna e insoluble pregunta freudiana: ¿qué chucha quieren las mujeres? Suponiendo que quieren algo, claro.
Cuando caemos en cuenta de que no podemos responder esa y muchÃsimas otras preguntas, nuestro maravilloso organismo ejecuta el mecanismo de defensa de regresión, que nos permite volvernos a lo básico. A cuando niños. Al menos hasta que el hecho de volver a juntarnos nos sea imperativo. Luego de eso, no hay a dónde huir.




Bienvenido de nuevo, no sabÃa que habias vuelto.
Pero como dice el gran Sofocleto:
“El problema de las mujeres es que tampoco se puede vivir sin ellas”
Gracias, Clompi. Sobre las mujeres, creo que la ciencia ha avanzado tanto como para seguir viviendo peripecias xD
Ahhhh, qué quieren las mujeres… yo te lo diré, gratis: quieren todo. Siempre. Lo que pasa con ellas, es que no lo suelen decir a cualquiera. Afortunado el que escuche la palabra correcta, eso quiere decir que él también acertó con el timming. Mujeres, se hacen las complicadas…
SerÃa insulso negar que eso sonarÃa precioso de los labios de Gisela Valcárcel. Pero, mi pregunta va más allá. Cuando no damos nada se aferran y cuando sacamos a relucir nuestros sentimientos, huyen.
El amor es cuestión de estrategia. El chiste -creo- es que fluya como la seda. Dichosa y bendita sea la clarividencia.
No lo sé, yo cada vez más me decepciono del sexo ma llamado vily cruel.
Gran post mi amigo.
Quieren todo y nada, simplemente tienes que hacer de todo y dejar de hacer otras tantas…Qué quieren las mujeres? esto, exactamente esto, que pienses que CARAJO quieren
Entonces le di al clavo, mi estimado Alfre. Quisiera ignorar tantas cosas sobre las mujeres xD
[...] Eso me recuerdas tanta literatura blogger al respecto de la gran pregunta. [...]